Larvicidas

Tomar como objetivo las zonas de cría de los mosquitos es, por lo general, una opción atractiva para el control, ya que puede haber un número relativamente grande de larvas presentes en un área mucho más pequeña que la requerida para el tratamiento de los adultos voladores (que es mucho más dispersa).

Environmental Science reconoce la importancia de los larvicidas como parte del control de los mosquitos, y hemos formado alianzas con otros proveedores para combinar nuestros amplios conocimientos técnicos y nuestra presencia en ciertas regiones con soluciones específicas de productos que están bien diseñadas para los entornos locales. Nuestra opción propia se describe a continuación. Para información específica sobre productos regionales, contacte con las oficinas locales pertinentes.

Todos los mosquitos deben tener agua para completar su ciclo de vida; sin embargo, no todos los mosquitos prefieren las mismas condiciones. Algunas larvas de mosquitos se desarrollan en aguas salobres o contaminadas, mientras que otras prefieren el agua limpia. Del mismo modo, algunas especies de mosquitos prefieren poner sus huevos en pequeñas masas de agua (p. ej., estanques, huellas de animales o recipientes pequeños), mientras que otras prefieren las riberas someras de grandes masas de agua. El tipo y el número de zonas de cría dentro de un área concreta es un buen indicador de los tipos de vectores que pueden estar presentes (y de su abundancia). 

Esta diversidad de preferencias de zonas de cría puede ilustrarse bien teniendo en cuenta dos géneros importantes de vectores como el Anopheles (un género que comprende los vectores de la malaria) y el Aedes (que comprende los principales vectores del dengue y de la fiebre amarilla):

  • La mayoría de las especies de Anopheles prefieren aguas limpias sin contaminar, y se han encontrado larvas en marismas de agua dulce o salada, manglares, campos de arroz, cunetas pobladas de plantas herbáceas, orillas de arroyos y ríos, y pequeños charcos temporales de agua de lluvia. Muchas especies prefieren hábitats con vegetación, mientras otras prefieren hábitats sin ella. Algunas crían en estanques abiertos iluminados por el sol, mientras que otras prefieren zonas de cría a la sombra en bosques, en orificios de árboles o en las estípulas de ciertas plantas.
  • Las principales especies vector dentro del género Aedes (Aedes aegypti y Aedes albopictus) se reconocen como especies que crían en recipientes, optando por pequeños volúmenes de agua (artificiales o naturales) que comprenden ambientes como el agua de lluvia estancada en neumáticos usados, latas y contenedores de plástico, piezas de coches abandonados, bandejas de recogida de agua bajo las macetas y situaciones naturales como el agua retenida en hojas muertas, orificios de árboles y hendiduras de rocas.

Tomar como objetivo las zonas de cría de los mosquitos es por lo general una opción atractiva para el control, ya que puede haber un número relativamente grande de larvas presentes en un área mucho más pequeña que la requerida para el tratamiento de los adultos voladores (que es mucho más amplia y dispersa).

Las zonas de cría pueden tratarse mediante iniciativas de ingeniería (p. ej., proyectos de alcantarillado), mejoras en el saneamiento (p. ej., eliminación de residuos en los que pueda concentrarse la lluvia) o mediante el tratamiento específico con larvicidas de mosquitos. A menudo, si los enfoques anteriores se ejecutan correctamente, la necesidad de aplicar larvicidas es baja. Sin embargo, en muchas situaciones, la naturaleza del entorno ofrece pocas opciones aparte del uso de métodos integrados para lograr resultados satisfactorios. La diversidad en las preferencias de zonas de cría entre especies puede suponer un reto para la implementación eficaz, especialmente en presencia de mezcla de especies.